Una de las primeras decisiones al construir una piscina es elegir entre una piscina de obra (hormigón) o una prefabricada (poliéster o acero con liner). Ambas tienen ventajas claras. Te las comparamos para que decidas con criterio.
La piscina de obra se construye en hormigón armado o gunitado directamente en tu terreno. Su gran ventaja es la durabilidad (más de 50 años) y la personalización total: cualquier forma, tamaño, profundidad y acabado. Su inconveniente: mayor coste (desde 24.000 €) y plazo más largo (8-12 semanas).
La piscina prefabricada llega fabricada de fábrica y se instala sobre una base preparada. Su ventaja: rapidez (1-3 semanas), menor coste (desde 12.000 €) y poco mantenimiento gracias a su superficie lisa. Su limitación: formas y tamaños del catálogo del fabricante, y en las de poliéster, la necesidad de acceso para grúa.
En cuanto a durabilidad, una piscina de obra bien construida supera los 50 años, mientras que una prefabricada de calidad dura 25-30 años. En mantenimiento, las prefabricadas de poliéster ganan: su gel-coat liso dificulta que se peguen algas.
¿Cuál elegir? Si buscas una piscina única, a medida y para toda la vida, y tu presupuesto lo permite, la de obra. Si priorizas rapidez, economía y bajo mantenimiento, la prefabricada ofrece la mejor relación calidad-precio. Pide presupuesto de ambas opciones a profesionales de tu zona para comparar.
