La bomba de la piscina es uno de los mayores consumos eléctricos de toda la instalación. Por eso, cambiar a una bomba de velocidad variable es una de las decisiones que más dinero ahorra a largo plazo. En esta guía te explicamos cómo funciona, cuánto ahorra y por qué se ha convertido en la opción más recomendada.

¿Qué es una bomba de velocidad variable?

Una bomba de velocidad variable puede regular las revoluciones de su motor según la tarea, en lugar de funcionar siempre a máxima potencia como las bombas tradicionales (de velocidad fija). Filtra a baja velocidad muchas horas y sube la potencia solo cuando hace falta (limpiafondos, contralavado).

Cómo ahorra electricidad

La clave está en la física: el consumo de una bomba no baja de forma proporcional a la velocidad, sino mucho más. Reducir la velocidad a la mitad puede reducir el consumo a una fracción. Al filtrar más horas pero a baja potencia, consigues un agua igual de limpia gastando mucho menos.

¿Cuánto se ahorra?

Frente a una bomba tradicional, una de velocidad variable puede reducir el consumo eléctrico entre un 50 % y un 70 %. En una piscina que se usa cada temporada, la inversión se amortiza en pocos años solo con el ahorro de la factura de la luz.

Ventajas adicionales

  • Menos ruido, al trabajar a baja velocidad.
  • Mejor filtración, al filtrar más horas de forma suave.
  • Mayor vida útil del equipo, al no forzarlo siempre al máximo.
  • Compatibilidad con la domótica para programar horarios.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena cambiar mi bomba antigua? Si usas la piscina cada temporada, sí: el ahorro suele amortizar la inversión en pocos años.

¿Filtra igual de bien a baja velocidad? Sí, e incluso mejor, porque filtra más horas de forma uniforme.

¿Se puede programar? Sí, permite horarios y velocidades distintas según la tarea.

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