El gresite es uno de los revestimientos más duraderos para piscinas, pero no es eterno. Con los años puede desprenderse, mancharse o perder juntas, y entonces toca renovarlo. Cambiar el gresite transforma por completo el aspecto de la piscina y soluciona filtraciones. En esta guía te explicamos cuándo cambiarlo y cómo es la obra.

Señales de que hay que cambiar el gresite

Estas son las pistas de que tu gresite ha llegado al final de su vida útil:

  • Se caen teselas o suenan huecas al golpearlas.
  • Las juntas están deterioradas, agrietadas o han desaparecido.
  • Aparecen manchas persistentes que no se eliminan.
  • Hay filtraciones o pérdida de agua a través del revestimiento.
  • El aspecto general está envejecido y deslucido.

Cómo es la obra de cambiar el gresite

El proceso, a grandes rasgos, es el siguiente:

  1. Vaciado de la piscina.
  2. Picado del gresite viejo y de las juntas deterioradas.
  3. Reparación del soporte y nivelación de las paredes.
  4. Impermeabilización del vaso.
  5. Colocación del nuevo gresite y rejuntado.
  6. Curado, limpieza y llenado.

Es una buena oportunidad para revisar también la depuración, la iluminación y la coronación.

¿Cambiar el gresite o poner liner?

Si el gresite da problemas continuos, tienes dos opciones: volver a colocar gresite (acabado clásico y muy duradero) o instalar un liner armado (más rápido de colocar y muy fiable para impermeabilizar). Cada opción tiene sus ventajas; un profesional puede aconsejarte según el estado del vaso.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se cae el gresite? Por humedad bajo el revestimiento, mala colocación original, movimientos del vaso o el paso del tiempo.

¿Cuánto dura el gresite nuevo? Bien colocado, muchos años; es de los acabados más longevos.

¿Hay que vaciar la piscina? Sí, el cambio de gresite se hace con la piscina vacía.

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